
Para cada cosa hay una vez que es la última. Por muy paranoico que parezca, he decidido prestar mucha atención al doblar las esquinas o al decir buenos días. Es frustrante no poder recordar cual fue nuestra última palabra o encuentro, al igual que también lo es saber algo terminal y no poder hacer nada al respeto. También puedes sentirte desolada por esas cuatro palabras mal dichas y fuera de lugar que le dirigiste. Todo de ideas confusas y desordenadas invaden tu cabeza alterando tus sentidos y pensamientos. No sé que hacer ni que decir.
Se te echa muchísimo de menos.

1 comentario:
Las mias fueron: buenu, me'n vaig, fins d'aqui dues setmanes!
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